sábado, 7 de enero de 2017

Entre Miraz y Paderne do Courel

Disfrutando de la nieve y la soledad en este bello rincón de O Courel.

Llegamos de noche a Paderne, hacía frío pero la habitación estaba calentita, y Emna nos preparó una cena de rechupete, nos encendió la chimenea y pasamos una noche estupenda, a la mañana siguiente lloviznaba un poco, pero después de un suculento desayuno con pan, mermelada y bizcocho de nueces  (todo casero), salimos con la idea de acercarnos  a Vilamor y sus alrededores y comer por allí, pero apenas llegamos a Miraz y la llovizna se transformó en nieve, paramos el coche y paraguas en mano, dejamos que nuestros pasos se perdiesen al resguardo de los castaños, pero en pocos minutos la nevada era tan intensa que la carretera quedó  completamente cubierta,
Cai a neve cai cai
falopiña a falopiña
nin o vento a arremuiña
nin a auga a desfai.
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Baixa a neve ate os prados...
                                                                                                          Uxío Novoneyra

Cambio de planes, volvimos a la casa, y le pedimos a Emna si podía hacernos algo de comer, cualquier cosa, nos encendió la chimenea, nos contó alguna historia, me prestó un libro precioso de poemas Do Courel, "Aldea Viva" escrito por Viente Reboleiro un libro que es un canto de amor lleno de pasión y belleza, un libro en el que,  en palabras de su editor Xulio Valcárcel, "estamos ante un canto de la naturaleza donde se escucha la poderosa e inquietante montaña, los valles y barrancos, los caminos y senderos, las fuentes, prados, ríos, puentes, corredoiras, molinos...Un canto que surge  de la hierba, de la tierra y se eleva como humo aromático en gravedad atemporal de esta Sierra."
Un precioso libro, para leer al calor del hogar, comimos, tomamos café, seguía nevando, pero decidimos, salir a dar un paseo por los alrededores, pero los copos eran ya agua nieve, ahora mojaban de veras, así que el paseo no fue muy largo pero si lo suficiente como para acercarnos a ver el castaño centenario de Val da Fonte, su tronco hueco puede albergar hasta doce personas.
Muy mojados y con el frío pegado a los huesos volvimos al calor del hogar y a disfrutar de la paz y la tranquilidad de lo que quedaba de día
Un día distinto pero maravilloso.
CASTAÑO CENTENARIO DE VAL DA FONTE
Neva no bico do cume
neva xa pola ladeira
neva no teito e na rira.
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Eu a ollar pro lume
i o lume a ollarme.
O lume sin queimarme
fai de min fume...
                                                                                                          Uxio Novoneyra

sábado, 3 de diciembre de 2016

Recordando otoños

Un 29 de noviembre de 2013. (Bosque da Fervenza, O Corgo)

Y para celebrar
que la niebla también nos pertenece,
revolvemos recuerdos, desperdigamos libros
ajenos y periódicos,
perseguimos un mundo de impermeables viejos.

                   -Noviembre es un desorden
                   sentimental, me dices.

Nos besamos entonces
y tus ojos, los míos,
empiezan a echar humo
para poblar las dudas de las habitaciones,
salir por las ventanas de la casa,
enredar en las calles y atravesar los barrios,
haciendo que se anegue la ciudad,
mientras, amor, me dices débilmente
que no vuelves conmigo
por ahora.

                                   Luis García Montero.


Pero poco a poco, la niebla se disipa.

Quizás  el poema no sea el más adecuado para acompañar estas imágenes, pero al leerlo me trajo gratos recuerdos de una hermosa mañana de finales de noviembre en compañía  de personas para mi   muy queridas. 
Chus

domingo, 20 de noviembre de 2016

SANTA MARIA DE PESQUEIRAS

Entre bosques  centenarios, reacia a desaparecer de la historia, la iglesia de Santa María de Pesqueiras   es otra de las joyas del románico que atesora la Ribeira Sacra. A orillas del Miño, con el embalse de Belesar a sus pies, orgullosa nos muestra sus influencias Mateanas. La iglesia fue en origen un monasterio femenino de la orden benedictina,  pero Santa María de Pesqueiras fue otro de tantos monasterios que vieron partir a sus monjas torquinegradas hacia tierras de Compostela, en el año 1515, condenadas por una orden y una reforma que los nuevos monarcas católicos aplicaron celosamente en tierras gallegas.

"Non obstante o divino permanece fóra. Imaxinación de quen habitou estas ribeiras na contemplación da paisaxe que ofrecen os castiñeiros en todas e cada unha das estacións neste lugar. O frío esqueleto da invernía con troncos abrigados do lique verdoso; o primeiro tapiz brillante da herba recente entre as árbores núas; a sombra estival e a milagre colorista do outono en chuvia de follas cando o aire comenza a ventear. Perdida a consciencia fervorosa da freira, nesta paisaxe taoísta, a comuñón co cosmos, co todo existente nunha ledicia inefábel. Estar. "

                                                                                 Gonzalo Xosé de Francisco da Rocha.

Esta Iglesia románica datada de principios del siglo XIII, fue declarada Monumento Nacional en 1950. Reconstruida varias veces, junto con la iglesia solo se conservan restos de lo que fue un importante monasterio de monjas benedictinas. Destacan la pila bautismal, la imagen románica de la Virgen con el niño y las pinturas murales.
Su ubicación en una zona boscosa y poco transitada, le confiere un encanto especial, aunque a la vez dificulta su acceso, en cuyo último tramo es a través de un sendero no apto para vehículos.Pese a ello, en la actualidad es uno de los templos olvidados de la Ribeira Sacra, una paradoja en una comarca que aspira a vivir del turismo que genera su riqueza natural y patrimonial.

Una pequeña ruta circular  de apenas 3 km y escasa dificultad discurre por un camino con buen firme, por lo que resulta accesible para personas de todas las edades, nos permitirá conocer el entorno de la iglesia de Santa María de Pesqueiras.   Se aparca fácilmente un poco más arriba del cartel que indica el camino a la iglesia, delante de una casa de madera . Nosotros caminamos  por la carretera hacia abajo rodeados por  un bosque de cuento hasta llegar a los viñedos, con el embalse de Belesar al fondo.  al final  de la carretera seguimos camino arriba, hacia  la izquierda. La senda está indicada con pivotes de madera marcados de amarillo y blanco, así que no tiene pérdida. Llegaréis pronto a la iglesia de Pesqueiras.  Este tramo atraviesa un cuidado souto, y los castaños os maravillarán, en cualquier época. Pero, si podéis escoger, id a finales de octubre o en noviembre: el bosque se tiñe de amarillo y es un espectáculo increíble.  Siguiendo la ruta volveremos al punto de partida. (Una hora escasa de caminata, si no os demoráis en contemplar tanta belleza).
Aquí os queda el track  http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=11441323