jueves, 25 de marzo de 2010

POR LAS ORILLAS DE SOR ( 1 )

POR LA SENDA QUE VA DESDE PONTE SEGADE A LOS MOLINOS DE SALUSTIO


Al pasear por el río volvieron a mi mente viejos recuerdos, seguí caminando no había un alma a la vista, de repente me pare, me di la vuelta y sentí que ya había vivido aquel momento, aquel instante.



¿Cuántas veces me habré parado en este lugar? Si, siempre que recorro este sendero es para mi parada obligada, en este punto hay una gran piedra, suelo subirme a ella y casi me sitúo en el medio del río, me gusta contemplar las aguas río arriba y río abajo, me hace sentir que el río me pertenece, que es todo mío, y aquí en el medio rodeada de agua, aire, las aromas de la naturaleza y algún que otro pajarillo que deja escapar sus trinos, me encuentro conmigo misma, y en este instante, en este bello atardecer agradezco estar sola para poder atrapar los recuerdos, no quiero dejarlos escapar, quiero que me acompañen mientras reanudo mi paseo y disfruto de la belleza que las orillas del Sor me deparan, rememoro los días pasados que a tu lado y en tu compañía paseamos por estas orillas.

¿Recuerdas el día que a ras del agua paso volando el cormorán?, vaya susto que me dio, fue visto y no visto,
¿ y aquel otoño en el que descubrimos el circulo mágico?, que ilusión me hizo ver todas aquellas setas, como si de un cuento de hadas y duendes se tratase.

Retomo el sendero y reparo en las luces y sombras y los tonos amarillos, esta empezando la primavera, pero se asemeja mas a un lento atardecer de verano, estoy llegando al pequeño bosque, al lado de los molinos de Salustio, y los rayos del sol se filtran entre los árboles,


me alejo del sendero y me adentro en el mismo para buscar con la mirada el viejo tronco seco y raído, quiero comprobar que sigue en el mismo lugar, integrado en el paisaje como una parte de ese bosque, seria una pena que después de tantos años acabase convirtiéndose en leña para la lumbre .

Me gusta salir sola a caminar, pero se me hace tarde y vuelvo río abajo, regresare otro día, volveremos juntos tu y yo.
Desandando lo andado se me venido a la mente un bello poema de Antonio Machado, aquí os lo dejo, ya lo conocéis todos, pero da igual



Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!

¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
-la tarde cayendo está-.

"En el corazón tenía
"la espina de una pasión;
"logré arrancármela un día:
"ya no siento el corazón".

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
"Aguda espina dorada,
"quién te pudiera sentir
"en el corazón clavada".
Antonio Machado

2 comentarios:

  1. Quedei engaiolado con estas imaxes. Son moitas para ver nun anaquiño; así que volverei miralas despois deste día tolo de hora adiantada.

    Apertas dende a Chousa

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  2. Siempre es un enorme placer recorrer contigo haciendo camino, conocer otros paisajes. Me encanta esa complicidad con la naturaleza que tu tienes. Un abrazo

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