miércoles, 3 de febrero de 2010

SANTA TECRA .- 2

El Mirador del Monte de Santa Tegra se ubica en la cima del monte del mismo nombre. Ubicado a 341 metros de altitud, este espléndido mirador natural ofrece una excelente vista panorámica de la propia villa de A Guarda, de la desembocadura del río Miño, del valle de O Rosal, de la sierra miñoto-lusitana y mismo del Océano Atlántico.



Además de los bellos paisajes en el monte tiene un interés enorme riqueza etnográfica, histórica y religiosa. De interés arqueológico, el poblado castrexo, el museo arqueológico, la fortaleza de la Fuerza y los petroglifos esparcidos alrededor de la colina.


En este privilegiado lugar se ubica tambien la ermita dedicada a Santa Tecla, importante por la antigüedad del culto que en ellla se celebra

Santa Tegra es famoso por albergar uno de los castros más completos que se conocen en Galicia

Poblado galaico-romano cuyas excavaciones se iniciaron en el año 1913. Presenta una importante área excavada donde se puede observar el hábitat castrexo. Urbanísticamente aparecen en este espacio plazas y calles estrechas que separan grupos de construcciones a los que podríamos denominar barrios. Mismo al lado de la carretera que conduce a la cima se puede contemplar alguna vivienda reconstruida. La mayor parte de estas construcciones son circulares y en muchos casos cuentan con vestíbulos en los que suelen aparecer hornos de piedra. Este tipo de hábitat más los diferentes vestigios arqueológicos exhumados a lo largo de las reiteradas campañas de excavación llevadas a cabo permiten datar el poblado en el siglo I a.c., época del emperador Augusto, abandonándose a finales de la época Julio-Claudia, que finaliza en el 68 d.c., siendo, por tanto, un castro de época romana.
Que bien se lo pasa este pequeñajo, corriendo y saltando entre sus piedras, ignorando el tesoro y la belleza que le rodea ¿volverá cuando crezca con sus hijos? si lo hace, ¿ recordara que él un día también fue un niño y disfruto a su manera de este maravillo paraje?, mientras sus padres paseaban por el monte disfrutando de cada instante, apreciaban su belleza y quizás, tal vez quizás imaginándose que habían nacido en esa época y habían vivido en esas casa y de que manera había transcurrido aquella vida

Pero estas piedras no solo esconden historia, nos dejan disfrutar también de la llegada de la primavera, parece imposible que de entre ellas puedan surgir tan preciosas florecillas silvestres que le dan ese toque de color y vida



2 comentarios:

  1. Que maravilla, lo he disfrutado mucho acompañándote por ese recorrido de tanta historia, gracias. Un abrazo

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  2. Magnífica mirada a un Atlántico que se inunda coas augas do pai Miño...

    (Advertencia: en días ventosos, as damas levar o pelo ben recollido!. E os cabaleiros con él longo...tamén)

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